Faltan 122 días 18 horas y 8 minutos y cuando salgo a correr ya es de noche.
Y no puedo guardar momentos de esos momentos corriendo a la luz de farolas por calles desiertas.
Ni del frío, ni de la pereza, ni de las ganas de quedarme en casa al volver de trabajar tan cansado. Ni de ese dolor que no se termina de marchar y siempre me susurra que ya es tarde para casi todo.
Corro por la noche que no me da momentos bonitos.
Corro por salir de la noche. Por llegar antes que ella a la luz, al mar, al final. Y parar.